La memoria individual no se transmite ni interesa al que la recibe, que forja y tiene la suya propia.
Queda el olor de los muertos cuando nada más queda de ellos.
Lo que sucede no sucede del todo hasta que no se descubre, hasta que no se dice y hasta que no se sabe.
Cuantos hablan de mí no me conocen y al hablar me calumnian; los que me conocen callan, y al callar no me defienden; así, todos, me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarme descansas, y a mí me salvan,aunque yo nunca descanso.
... susurrar las palabras más libres que podemos decir y las que más serenan, las que dirigimos a quien no puede oírnos.
Los niños carecen de visión de futuro y para ellos sólo existe el presente.
Qué difícil deshacerse del todo de las costumbres y creencias superficiales de los que nos preceden, ..., las formas y los efectos tardan más en desaparecer y olvidarse que las causas y los contenidos.
Seguro que con parecidos gestos se colocaría también el paquete, cuando estuviera incómodo.
El trato con la gente suprema suele ser vejatorio.
Le gusta resultar llamativo sin esforzarse.
Me sentí como una puta a la que examina y valora el cliente antes de hacer el humillante gesto con la cabeza, el gesto que significa "Adentro".
Es intolerable que las personas que conocemos se conviertan en pasado.
Lo más intolerable es que se convierta en pasado quien uno recuerda como futuro.
El insulto mental sólo admite el tuteo.
La muerte de alguien acerca pasajeramente a quienes deja atrás ese alguien.
Si hay alguien menos los que quedan se sentirán más holgados y creerán ocupar su lugar y haber ganado con eso.
Lo que una vez fue no puede estar descartado que vuelva a ser, si uno tuviera la certidumbre de que ha hecho por última vez el amor pondría fin a su conciencia y recuerdo y se suicidaría.
Lo que al suceder no es grosero ni elevado ni gracioso ni triste puede ser triste o gracioso o elevado o grosero al contarse, el mundo depende de sus relatores.
Nada se cuenta dos veces de la misma forma ni con las mismas palabras, ni siquiera si el que cuenta dos veces es la misma persona, ni siquiera si el relator es único para todas las veces.
La única manera de conservar la paciencia a veces es retirarse.
Ha de pasar más tiempo, no quiero que recupere la costumbre de contar conmigo para solucionar problemas o para oírselos contar y que le dé consejo. Eso es siempre un vínculo fuerte y un buen pretexto.
Los hombres tenemos la capacidad de meter miedo a las mujeres con una mera inflexión de la voz o una frase amenazadora y fría, nuestras manos son más fuertes y aprietan desde hace siglos. Es todo chulería.
Cuán poco queda de mí en esta casa, de qué poco hay constancia.
Todo cortejo resulta ruin si se lo ve desde fuera o se lo recuerda.
No es larga ninguna espera cuando termina.